A partir de los resultados de dos publicaciones recientes, un editorial de la revista
Nature aborda el debate sobre cómo la inteligencia artificial (IA) puede asistir en la
investigación, y argumenta por qué dicha tecnología no puede ni debería reemplazar a los humanos en los
procesos científicos.
Y es que la citada revista ha publicado recientemente dos artículos en los que se recurre a sistemas integrados por diversos
agentes de IA para avanzar en el desarrollo de fármacos. En ambos casos, estos sistemas llevaron a cabo los distintos pasos necesarios, desde la revisión de la literatura científica hasta la selección de moléculas candidatas, el diseño de experimentos y la interpretación de los resultados.
Y en ambos casos también, el proceso fue mucho más rápido que si se hubieran seguido los
flujos de trabajo habituales en la investigación llevada a cabo por seres humanos.
Detrás de los sistemas de IA había equipos humanos realizando tareas fundamentales
Aún reconociendo que se trata de avances muy relevantes, el editorial destaca que estos sistemas de IA no estaban solos. Fueron equipos humanos los que acotaron el proyecto, realizaron los experimentos propuestos y supervisaron los resultados proporcionados por los modelos a lo largo de todo el proceso, entre otras funciones esenciales.
De hecho, el trabajo se cuestiona si los agentes de IA están los
suficientemente avanzados como para dominar todas las etapas necesarias para el desarrollo de fármacos. Y, en cualquier caso, la supervisión humana para detectar errores de la tecnología seguiría siendo necesaria.
El editorial argumenta que características humanas como la curiosidad, la empatía o el caos han contribuido a impulsar el avance científico, así como las lecciones aprendidas a raíz de fracasos o callejones sin salida. Puede que los sistemas de IA sean más eficientes en algunos aspectos, pero
se desconoce si esto implica una mayor comprensión.
El artículo termina animando a los investigadores a explorar las posibilidades de la IA como herramienta para asistirles en su trabajo, al tiempo que les insta a defender y recordar, tanto a financiadores como al público en general, la importancia central de los humanos en todo el proceso.
Referencia:
Why AI cannot do good science without humans.
Nature. 2026;653(8115):650.
doi:10.1038/d41586-026-01551-3
OAD-ES-AMG-0001